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Articulos
Artículos sobre temas de pareja:
La soledad y el problema de la rotulación como solos y solas:
1-Desde hace varios años apareció en escena la problemática de los
solos y solas.
Proliferaron los espacio de encuentro, de formación o presentaciones
de pareja, de reuniones para solas y solas etc. Etc Esta problemática
empezó a mostrar que una gran cantidad de gente que vive en la ciudad
percibía su soledad como un problema, como un peso y que la llevaba
incluso a una definición de si mismo: ser solo , ser sola.
La soledad pasó de ser entonces un estado, por el que toda persona
pasa en algún momento de su vida, a ser una definición, una categoría,
un modo de identificación con toda una serie de condiciones, de
acciones y de modos de ver la vida.
Posiblemente la soledad es algo que pesa de manera natural en el ser
humano. Quizás llevados por un instinto, tendemos a agruparnos, a
sociabilizar, a buscar compañía del otro sexo. Sin embargo, la
condición de –Solo y Sola- va más allá de este natural impulso por
buscar compañía y amor. Pasa quizás por percibir que se está viviendo
algo terrible, a veces, casi como la percepción de una enfermedad. Y
eso tiene que ver también con los modos en que la sociedad habilita la
sociabilización, los lugares pensados para el encuentro, tales como
boliches, bares bailables y demás. Pareciera que existe un estereotipo
de la que una persona tiene que hacer cuando está sola y que el que no
encaja en ese estereotipo, es directamente un bicho raro. Que hace una
persona a la que no le gusta por ejemplo salir a bailar en un boliche
y volver a las seis de la madrugada? O una mujer que siente que los
lugares de encuentro son para gente de menor edad o al menos que no
encaja en ellos? Se nos muestra que el encuentro, la búsqueda de
pareja, deben pasar por estos lugares estereotipados, que no tienen
nada de malo en si mismos, pero que no constituyen una solución
universal para la búsqueda de pareja.
Por eso desde hace algunos años, notamos una reacción frente a este
tipo de falta de encaje de muchísima gente. Aparecen lugares con otras
modalidades para conocer amigos, para encontrar gente que busca pareja
o que quiere relacionarse de manera formal, o informal o lo que sea,
pero con una afinidad respecto de los demás y en un espacio en que se
pueda permitir un diálogo, sin música estridente, sin alcohol, etc.
Quizás llega el momento en que todos empecemos a ver a la soledad no
como una enfermedad, no como algo que debe ser necesariamente
angustiante, sino como algo que nos potencia para buscar lo que se
esconde en el fondo de nuestro deseo. Es decir, la soledad puede ser
un motor para movernos, para modificar actitudes respecto de los
demás y en especial, respecto de la pareja y el modo en que nos
relacionamos con el sexo opuesto. Quizás ayuda para esto el buscar
espacios que nos sean afines, que nos permitan encontrar personas con
los mismos intereses e inquietudes y no meternos a presión en sitios
en los cuales nos sentimos incómodos o sapos de otro pozo.
Todos somos sensibles a la sensación de no pertenecer, por eso, es
importante el tomar el estado de soledad no como una patología, sino
como algo que nos hace buscar, pero para eso, es preciso ir al lugar
adecuado y no meternos a seguir la lógica respecto de la concepción de
cómo hay que relacionarse que impone un sistema o una cultura social.
soledad@soledadclub.com.ar
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2-Las presentaciones, una antigua y nueva tendencia:
Desde hace siglos, desde la antigüedad, los hombres y las mujeres por
distintos abátales de la vida, quedaban o solos o solas y necesitaban
volver a formar pareja.
Como no siempre las cosas salían tan naturalmente como uno podría
imaginar, y desde siempre existieron la timidez, la vergüenza, el
miedo al ridículo potenciados en las relaciones entre el hombre y la
mujer, se recurría a un tercero que hacía el papel de unir a dos
personas que estaban en la misma búsqueda. En todo pueblo, aldea o
pequeña ciudad, había alguna mujer que se ocupaba de esto
identificando a cada joven en edad de casarse, a cada viudo o viuda, a
cada galán. Y las cosas funcionaban muy bien. Se había
profesionalizado la tarea de presentar gente y eso resolvía un gran
problema a la persona que no tenía pareja. Unía dos intereses en
común respecto de dejar de estar solo o sola y su instinto le decía a
que personas podía unir mediante una presentación. Era indispensable.
Hoy en día, nosotros, modernos habitantes de la inquietante urbe. Nos
creíamos libres de esa necesidad de un tercero. Sin embargo, asistimos
en la actualidad a un gran repunte y éxito de la figura de la persona
que se ocupa de realizar una presentación con el objetivo de lograr
formar una pareja estable. Las cosas han cambiado un poco, en general,
son gente formada o profesionales con conocimiento psicológico,
especializados en problemas de pareja, en formación de parejas o en
asesoramiento sobre problemas sociales en donde la sexualidad juega un
papel fuerte. Y la gente también ha cambiado bastante, ya que no se
trata ahora solo de buscar cualquier compañero o compañera, sino de
buscar a la persona que satisface un deseo, aquel compañero o
compañera con quien se aspira a compartir la vida.
Por eso, las presentaciones con fines formales, vuelven hoy en día a
tener vigencia. Entendemos que esto se debe a que la función social
que cumplía la persona que se ocupaba de fomentar la unión de una
pareja sigue tan vigente como hace dos mil o tres mil años. La gente
sigue buscando novios, novias, esposas, esposos, y muchas veces
requiere de ayuda para lograr ese objetivo, que no siempre es sencillo
de cumplir.
soledad@soledadclub.com.ar
Los clubes de encuentros para solos y solas
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